viernes, 5 de agosto de 2011

¿Qué hay en el interior de Júpiter?


29 jul (Nasa).- Las nubes de Júpiter, que forman remolinos, pueden
verse claramente a través de cualquier telescopio portátil. Sin más
esfuerzo que el que toma agacharse para ver por el ocular, es posible
observar sistemas de tormentas más grandes que el planeta Tierra, los
cuales navegan a lo largo de rojizos cinturones de nubes, que se
extienden por cientos de miles de kilómetros alrededor del vasto
ecuador del planeta gigante. Son fascinantes.

Y también son un problema. De acuerdo con la opinión de muchos
investigadores, lo que resulta realmente interesante —desde las raíces
de las gigantescas tormentas hasta las enormes cantidades de materia
exótica— yace a gran profundidad. Y las nubes ocultan todos esos
misterios de nuestra vista.

La sonda Juno, de la Nasa, cuyo lanzamiento hacia el espacio está
programado para el próximo 5 de agosto, podría cambiar esa situación.
El objetivo de la misión es responder la pregunta: ¿Qué hay en el
interior de Júpiter?

"Nuestro conocimiento de Júpiter es literalmente poco profundo", dice
Scott Bolton, quien es el investigador principal del proyecto Juno, en
el Instituto de Investigaciones del Suroeste (SouthWest Research
Institute o SWRI, por su sigla en idioma inglés), ubicado en San
Antonio, Texas. "Incluso la sonda Galileo, que se sumergió en las
nubes jovianas en 1995, no penetró más allá de un 0,2% del radio de
Júpiter".

Hay muchas preguntas básicas que los científicos quisieran responder,
como por ejemplo: ¿hasta qué profundidad llega la Gran Mancha Roja?
¿Qué cantidad de agua contiene Júpiter? o ¿Cuál es el material exótico
del que está hecho el núcleo del planeta?

La sonda Juno levantará el velo sin tener que sumergirse en las nubes
de Júpiter. Bolton explica cómo lo hará: "Sobrevolando a una altura de
apenas 5.000 km sobre las nubes, Juno pasará todo un año orbitando a
Júpiter más cerca de lo que lo han hecho las sondas enviadas allí con
anterioridad. El patrón de vuelo de la sonda está hecho para cubrir
todas las latitudes y longitudes, permitiéndonos de este modo
confeccionar un mapa completo del campo gravitacional de Júpiter y,
por lo tanto, averiguar cómo están organizadas sus capas internas".

Júpiter está compuesto principalmente de hidrógeno, pero sólo las
capas superiores podrían estar hechas de gas. A gran profundidad en el
interior de Júpiter, los científicos creen que altas temperaturas y
aplastantes presiones transforman el gas en una forma exótica de
materia llamada hidrógeno metálico líquido —un forma líquida del
hidrógeno que es muy parecida al resbaladizo mercurio con el que se
solían rellenar los viejos termómetros. El poderoso campo magnético de
Júpiter puede, casi con certeza, tener origen en la acción de dínamo
dentro de aquel vasto reino de fluido, que conduce electricidad.
Haga clic para ver un video de ScienceCast titulado "¿Qué hay en el
interior de Júpiter?" ("What's inside Jupiter") [Video (en idioma
inglés únicamente)]

"Los magnetómetros de Juno van a confeccionar mapas precisos del campo
magnético de Júpiter", dice Bolton. "Esto nos va a decir muchas cosas
sobre la dínamo magnética interior del planeta [y sobre el papel que
juega el hidrógeno metálico líquido]".

Juno también explorará la atmósfera joviana usando un conjunto de
radiómetros de microondas.

"Nuestros sensores pueden medir la temperatura y el contenido acuoso a
profundidades donde la presión es 50 veces más grande que la que la
sonda Galileo experimentó", dice Bolton.

El contenido acuoso de Júpiter es particularmente interesante. Hay dos
teorías principales sobre el origen de Júpiter: una sostiene que
Júpiter se formó más o menos en el mismo lugar en el que se encuentra
en la actualidad, mientras que la otra sugiere que Júpiter se formó a
una mayor distancia del Sol, para luego emigrar a su órbita actual.
(Imagine el caos que podría haber causado un planeta gigante al
emigrar hacia el interior del sistema solar.) Las dos teorías predicen
diferentes cantidades de agua en el interior de Júpiter, así que Juno
debería ser capaz de distinguir una de la otra, o de rechazar ambas.

Finalmente, la sonda Juno tendrá una vista sin igual de las más
poderosas auroras boreales del sistema solar.

"La órbita polar de Juno es ideal para estudiar las auroras de
Júpiter", explica Bolton. "Son realmente fuertes y aún no entendemos
por completo cómo se forman".

A diferencia de lo que sucede en la Tierra, donde las auroras se
encienden como respuesta a la actividad solar, Júpiter produce sus
propias auroras. La fuente de energía es la propia rotación del
planeta gigante. Aunque Júpiter es diez veces más ancho que la Tierra,
logra girar sobre su eje 2,5 veces más rápido que lo que lo hace
nuestro pequeño mundo. Como cualquier estudiante de primer año de
ingeniería sabe, si se hace rotar un imán —y en ese sentido Júpiter es
un imán muy grande— se generará electricidad. Los campos eléctricos
inducidos aceleran partículas hacia los polos de Júpiter, donde se
lleva a cabo la acción de las auroras. Algo notable es que muchas de
las partículas que caen en forma de lluvia sobre los polos de Júpiter
parecen ser eyectadas desde volcanes ubicados en su luna Io. Cómo es
que este complicado sistema funciona, aún es un rompecabezas.

Es un rompecabezas del que el público será testigo a corta distancia,
gracias a JunoCam —un instrumento especialmente hecho para propósitos
de divulgación de la ciencia, con un diseño inspirado en la cámara que
será portada por el vehículo explorador de Marte, Curiosity
(Curiosidad, en idioma español). Cuando Juno sobrevuele a baja altura
sobre las nubes jovianas, el instrumento JunoCam trabajará tomando
imágenes que superarán en calidad a las mejores imágenes de Júpiter
tomadas con el Telescopio Espacial Hubble.

"JunoCam nos mostrará lo que veríamos si fuésemos astronautas en
órbita alrededor de Júpiter", dice Bolton. "Y yo estoy esperando con
ansiedad que eso suceda".

De acuerdo con los planes, la sonda Juno llegará al planeta Júpiter en
el año 2016.

http://ciencia1.nasa.gov/ciencias-especiales/29jul_juno2/